SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA.



Celebramos con alegría a nuestra Madre, la Virgen Inmaculada.  María de Nazaret, la mujer escogida por Dios para ser la madre del Salvador. Ella fue concebida sin pecado original y por eso es la luz, el signo de la pureza, de lo bueno y de lo bello.  Inmaculada significa sin mancha. 

María Inmaculada es la Virgen del Adviento. En este tiempo ella aparece como signo de bendición, como sonrisa y cercanía de Dios. Es el signo que Dios ofrece para levantar la esperanza de los hombres.

Por eso queremos saludar a María, como lo hizo el ángel. 


Al igual que a María, también Dios nos conoce y nos ama. Él nos llama por nuestro nombre, nos llama desde la verdad de lo que somos, desde nuestras alegrías y tristezas, nos llama con nuestros sueños temores y esperanzas, nuestra fortaleza y nuestra debilidad. Dios cuenta con nosotros para hacer de este mundo un lugar mejor, él ha ido bordando nuestras vidas para que realicemos en ellas el proyecto de su amor.

En silencio me pregunto:
- ¿Cuál es el nombre por el que Dios me llama?
- ¿Qué quiere decirme Dios a través de mi nombre?
- ¿Qué quiere decirle Dios al mundo a través de mí?

Oración final:

María, tú que un día escuchaste la voz de Dios,
y abriste al corazón a su llamada
¡enséñame a escuchar!

Tú que elegiste el camino verdadero
entre los que el mundo ofrece
¡enséñame a elegir!

Tú que sonríes en cada nuevo día
sin temer el misterio del porvenir
¡enséñame a creer!

Tú que entregas tu corazón entero
al corazón del Padre, sin vacilar
¡enséñame a esperar!

Tú que eres feliz en tu entrega sin revivir nada
y sin esperar recompensas
¡enséñame a amar!

Tú que das testimonio del Amor,
que preparas en la tierra la eternidad

¡enséñame a vivir en santidad!

Hna.Mª Dolores Morillas Fernández.

hna.mdolores.lapresen@gmail.com

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